jueves, 20 de septiembre de 2012


Le petit Nicolas est en vacances (el pequeño Nicolás se va de vacaciones)

-          Ooooooh- Exclamó Nicolás, como si de un suspiro se tratase.
Acababan de aparcar frente a Chambord, y para un niño de la edad de Nicolás era como un mundo nuevo que se abría ante a sus ojos.
-          Hemos llegado, este el primer castillo de la ruta “Des chateaux du Loire” que haremos estas vacaciones.  En los castillos, Nicolás, además de princesas vivían reyes, y se hacían fiestas, y todo el paraje que le rodea combinaba en perfecta armonía con la impresionante construcción que tienes ante ti.
Pero Nicolás ya no escuchaba a su padre, solo tenía ojos para la inmensa pradera, las gigantescas ventanas, las enormes chimeneas y la cantidad de aviones de papel que podría tirar desde lo alto de las torres que se levantaban imponentes ante él. Las vacaciones tenían un sabor diferente este año, un sabor a familia, diversión y libertad.

Camino, sonrisa y silencio


ANDA, CALLA Y RÍE

Llega un momento en la vida en el que te das cuenta que has salido del cascarón de golpe, te sientes como Calimero abandonado a su suerte, y te repites mil y una veces: “esto es injusto”, hasta que alguien me dice muy sutilmente “silencio y asume la realidad”.
Antes, todos mis problemas se resolvían en el camino que había desde casa de mis padres hasta la fábrica de harinas, mientras soltaba un rollo interminable a mi padre sobre la vida, el trabajo, los estudios  y el vuelo de las moscas en verano.
De pronto, no sé cómo ha ocurrido, ni cuando ha sido, pero, como pasa con la primavera, ha venido el mundo exterior que estaba detrás de mi burbuja, y yo, como la Pantoja, me dijo “sonríe, dientes, dientes”.
¿Será que la madurez me ha alcanzado a los 32 años?
Me habrá llegado, pero con una sonrisa de oreja a oreja.

Nuria B.