jueves, 20 de septiembre de 2012

Camino, sonrisa y silencio


ANDA, CALLA Y RÍE

Llega un momento en la vida en el que te das cuenta que has salido del cascarón de golpe, te sientes como Calimero abandonado a su suerte, y te repites mil y una veces: “esto es injusto”, hasta que alguien me dice muy sutilmente “silencio y asume la realidad”.
Antes, todos mis problemas se resolvían en el camino que había desde casa de mis padres hasta la fábrica de harinas, mientras soltaba un rollo interminable a mi padre sobre la vida, el trabajo, los estudios  y el vuelo de las moscas en verano.
De pronto, no sé cómo ha ocurrido, ni cuando ha sido, pero, como pasa con la primavera, ha venido el mundo exterior que estaba detrás de mi burbuja, y yo, como la Pantoja, me dijo “sonríe, dientes, dientes”.
¿Será que la madurez me ha alcanzado a los 32 años?
Me habrá llegado, pero con una sonrisa de oreja a oreja.

Nuria B.

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